| dc.description.abstract | Desde los comienzos del siglo XX, el interés por la obra de Francisco Suárez (1548-
1917) ha experimentado un crecimiento consistente. Los aniversarios de la muerte
y del nacimiento del teólogo, filósofo y jurista de Coímbra han convocado
numerosos estudiosos, quienes, desde distintas perspectivas, leen al Eximio, sobre
todo, en su relación con la constitución de la filosofía moderna y la modernidad
como fenómeno cultural.
Sin embargo, en ese espacio de tiempo, el estudio de su teología, especialmente su
dogmática cristológica, no ha recibido la misma atención. Con ocasión de la
reciente celebración de los 400 años de su fallecimiento, recién despuntan los
primeros intentos de considerar el pensamiento de Suárez desde su unidad dinámica
intrínseca, la cual, a nuestro juicio, es, fundamentalmente, teológica (V. Sanz, 2011;
R. Fastiggi 2015 y 2017; V. M. Salas, 2018).
El estudio que ofrecemos, cuya perspectiva epistemológica es teológicosistemática,
específicamente, cristológica, surge de dos datos que nos parecen
principales para probar la formalidad teológico-cristológica del pensamiento
suareciano y para configurar el tema de nuestra investigación.
Se trata de afirmaciones realizadas por Suárez que manifiestan expresamente el
valor de la filosofía (metafísica) para la teología y del misterio de la encarnación
(teología) para la metafísica (filosofía). Creemos que esta relación recíproca
cualificada cristológicamente constituye un importante rasgo del pensamiento
suareciano. | es |