El Rostro de los oprimidos en el Libro de Job
Author:
Volo Pérez, Ricardo FranciscoISSN:
3020-1810Date:
2010-06-13Keyword(s):
Abstract:
El libro de Job ha sido descrito y valorado frecuentemente como uno de los exponentes literarios más importantes del AT dedicado a la reflexión sobre el sufrimiento del justo. Ahora bien, a medida que la obra se adentra en los debates del bloque poético entablados entre Job y sus amigos (3,1-42,6), el lector percibe que su protagonista va adquiriendo un perfil eminentemente colectivo. La adversidad y el infortunio de un principio (Job 1-2), bosquejados en un horizonte literario de marcada intencionalidad pedagógica (entiéndase, la necesaria perseverancia del justo en medio de la prueba) se torna progresivamente en violencia criminal del poderoso contra el pobre, que deriva sin remedio en una discusión sobre la injusticia social. La presentación del pobre, inocente y oprimido se lleva a cabo a contraluz de la figura del malvado opresor, que vive rodeado de riquezas y, además, disfruta de una total impunidad por sus crímenes. En opinión de Job, esta pobreza alcanza su punto de mayor dramatismo con la aparente indiferencia de Dios ante el «clamor» y el «grito de socorro» que brota de la boca de las víctimas. De ahí la importancia que en el Libro adquiere la respuesta del propio Dios a los amargos interrogantes y acusaciones formuladas por el hombre de Hus.
El libro de Job ha sido descrito y valorado frecuentemente como uno de los exponentes literarios más importantes del AT dedicado a la reflexión sobre el sufrimiento del justo. Ahora bien, a medida que la obra se adentra en los debates del bloque poético entablados entre Job y sus amigos (3,1-42,6), el lector percibe que su protagonista va adquiriendo un perfil eminentemente colectivo. La adversidad y el infortunio de un principio (Job 1-2), bosquejados en un horizonte literario de marcada intencionalidad pedagógica (entiéndase, la necesaria perseverancia del justo en medio de la prueba) se torna progresivamente en violencia criminal del poderoso contra el pobre, que deriva sin remedio en una discusión sobre la injusticia social. La presentación del pobre, inocente y oprimido se lleva a cabo a contraluz de la figura del malvado opresor, que vive rodeado de riquezas y, además, disfruta de una total impunidad por sus crímenes. En opinión de Job, esta pobreza alcanza su punto de mayor dramatismo con la aparente indiferencia de Dios ante el «clamor» y el «grito de socorro» que brota de la boca de las víctimas. De ahí la importancia que en el Libro adquiere la respuesta del propio Dios a los amargos interrogantes y acusaciones formuladas por el hombre de Hus.
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