| dc.description.abstract | Aprender Bioquímica implica entender una combinación de muchos detalles a la vez,
lo que Johnstone denominó "pensamiento multinivel". Para comprender las vías
metabólicas, los estudiantes necesitan incorporar simultáneamente tres niveles de
aprendizaje (macroscópico, submicroscópico y simbólico) (Treagust, Chittleborough, &
Mamiala, 2003), (Johnstone, 1991). Además, los estudiantes no pueden aprender sobre las
vías metabólicas sin aplicar conocimientos previos de química y biología molecular (Bretz,
2001).
En primer lugar, cada ruta metabólica consta de múltiples pasos, cada uno catalizado
por enzimas específicas que a menudo tienen cofactores diferentes y reguladores
determinados. Los estudiantes deben conocer no solo los nombres y estructuras de los
intermediarios metabólicos, sino también las reacciones químicas, los nombres de las
enzimas, el mecanismo de reacción y cómo estas reacciones están reguladas y conectadas
entre sí. Este nivel de detalle puede ser abrumador, especialmente cuando se consideran
las variaciones y las ramificaciones de cada ruta (Dweck, Walton, y Cohen, 2014).
Además, los procesos no tienen lugar de manera aislada. Están integrados en una red
más amplia que coordina la homeostasis energética de la célula y del organismo. Entender
cómo una ruta afecta a otra, cómo los productos y los sustratos se movilizan entre las
diferentes rutas, y cómo las señales hormonales y los estados fisiológicos alteran estas
dinámicas añade un nivel adicional de complejidad a estos procesos (Sherwood, 2016).
Por otro lado, los estudiantes encuentran irrelevantes muchos de los conceptos
estudiados en la materia y poca relación con su vida diaria. | es |