| dc.description.abstract | Dado el hecho de que durante mucho tiempo el modo en que la Iglesia afrontó los casos de abuso dentro de su ámbito de responsabilidad fue completamente insuficiente, descuidando de manera gravemente culpable los intereses y derechos de las víctimas, es comprensible que la cuestión sobre cómo tratar adecuadamente a los sospechosos y autores de abuso haya pasado a un segundo plano. Sin embargo, en este contexto surgen importantes cuestiones éticas que la Iglesia no puede eludir sin cargar con nueva culpa.
Entre ellas se encuentran los temas de la justicia procesal, la determinación de una pena justa, la posibilidad de reinserción y acompañamiento, las circunstancias atenuantes y el contexto sistémico del abusador. Abordar estas cuestiones no puede hacerse ni a costa de las víctimas de abuso ni como un asunto a puerta cerrada que se gestione únicamente dentro de la Iglesia. | |