| dc.description.abstract | La comunicación de valores críticos de laboratorio constituye un elemento fundamental para garantizar la seguridad del paciente, al permitir identificar alteraciones analíticas potencialmente graves que requieren una intervención clínica rápida. Sin embargo, los errores o retrasos en la transmisión de estos resultados pueden comprometer la atención sanitaria. El objetivo de este estudio fue evaluar la repercusión clínica de la implantación de un procedimiento protocolizado de comunicación de valores críticos de laboratorio, así como identificar oportunidades de mejora en dicho proceso. El trabajo se desarrolló en el Hospital de Montilla (Córdoba), hospital comarcal con una población de referencia de aproximadamente 63.500 habitantes. Durante 2010 se evaluó un procedimiento implantado en enero de ese año, diseñado a partir de recomendaciones internacionales y consensuado con los profesionales sanitarios. Se estableció un catálogo de valores críticos, un circuito de comunicación según la procedencia de las solicitudes y un tiempo máximo recomendado de 30 minutos desde la disponibilidad del resultado. La transmisión debía realizarse directamente al facultativo responsable, verificando la correcta recepción mediante la técnica de repetición de la información (read-back). Todas las comunicaciones quedaban registradas en el sistema informático del laboratorio.Se analizaron tanto indicadores del funcionamiento del procedimiento como de su repercusión asistencial, incluyendo el tiempo de comunicación, el registro de los avisos en la historia clínica, las modificaciones terapéuticas, la repetición de determinaciones y la derivación hospitalaria de pacientes atendidos fuera del hospital. Durante el periodo estudiado se registraron 417 comunicaciones de valores críticos, equivalentes al 0,6% de las peticiones analíticas procesadas. La edad media de los pacientes fue de 72 años y el 54% eran mujeres. La mayoría de los avisos procedían de Urgencias (53%), seguidos de Atención Primaria (19,9%) y hospitalización (13,4%). Las alteraciones comunicadas con mayor frecuencia incluyeron hiperpotasemia, hiperglucemia, hiperamilasemia y anemia. El tiempo medio de comunicación fue de 12 minutos para las solicitudes urgentes y de 31 minutos para las rutinarias. En 282 casos (67,6%) los facultativos registraron el aviso en la historia clínica y en 278 pacientes (66,7%) se realizaron actuaciones correctoras o modificaciones del tratamiento. En 291 casos (69,8%) se repitió la determinación durante el mes siguiente para comprobar su evolución. Entre los 92 avisos correspondientes a pacientes extrahospitalarios, 30 motivaron su derivación al servicio de Urgencias. Se identificaron seis situaciones en las que no se realizó la comunicación, sin que se documentaran efectos adversos derivados de ellas.
Los autores destacan que la implantación de un procedimiento sistemático facilita la coordinación entre el laboratorio y los facultativos responsables, favoreciendo decisiones diagnósticas y terapéuticas oportunas. Entre las principales dificultades se identificaron los problemas de localización de los profesionales, las demoras en las comunicaciones rutinarias y las limitaciones en el acceso a determinadas historias clínicas. En conclusión, el estudio pone de manifiesto la utilidad asistencial de la comunicación protocolizada de valores críticos, demostrando que una proporción importante de los avisos se acompaña de actuaciones clínicas concretas. La estandarización del procedimiento, la trazabilidad de las comunicaciones y la confirmación de su recepción constituyen herramientas relevantes para mejorar la seguridad del paciente y la calidad de la atención sanitaria. | es |