| dc.description.abstract | La mayor parte de la doctrina sobre la responsabilidad social de la empresa
(RSE) adopta una perspectiva global de la organización. Sin embargo, existen
motivos para justificar una aplicación específica a determinadas áreas funcionales.
Así sucede con la función de marketing, que, aunque sólo sea por ser nexo de
conexión entre la empresa y sus mercados, es una actividad con notables
repercusiones sociales.
La relación entre el marketing y la RSE es especialmente interesante de estudiar
en el momento en que algunos autores consideran que ambos conceptos son
intercambiables. Puesto que el marketing busca satisfacer necesidades, ¿no pueden
concebirse los problemas sociales como oportunidades estratégicas, en el sentido de
necesidades insatisfechas? ¿No es, al cabo, la responsabilidad social la orientación de
marketing de una empresa?
Sin embargo, la equiparación entre marketing y RSE es problemática por
diferentes razones. De una parte, el propio fundamento del marketing, a saber, el
principio de soberanía del consumidor, está lejos de traducirse sin problemas en la
práctica; y de otra parte, aun pretendiendo actuar bienintencionadamente, las
actividades comerciales son fuentes de conflictos con graves repercusiones sociales.
En cualquier caso, para bien o para mal, marketing y sociedad están
indefectiblemente interrelacionados. Partir de esta realidad resulta imprescindible
para plantear cualquier concepto de RSE y su integración en la empresa.
Pero la asunción de la responsabilidad social en las actividades de marketing
puede realizarse con planteamientos diferentes. Primero, pueden buscarse fines
reputacionales; aquí la RSE se instrumentaliza al servicio del beneficio económico o
la competitividad de la empresa. Segundo, y sin ser incompatible con lo anterior,
pueden buscarse fines de legitimación; la RSE deviene una estrategia defensiva para
evitar críticas, presiones o cambios legislativos a todas luces perjudiciales para la
empresa. Y tercero, la RSE puede responder a planteamientos éticos de contribución
a la construcción de una sociedad.
Sea cual fuere la posición ideológica que se asuma, la asunción de la RSE pasa
por su integración en la gestión empresarial. Esta integración puede realizarse de
diferentes formas. Aquí se defiende una fusión con los procesos normales de decisión de la empresa. Es decir, se huye de una dicotomía entre actividades comerciales, por
un lado, y actividades de RSE, por otro.
La integración de la RSE en la gestión en general, y en marketing en particular,
está lejos de resultar evidente. En este trabajo se esbozan algunas propuestas que
sirvan como punto de partida para la reflexión. Las ideas que se vierten parten de la
planificación estratégica de marketing como ámbito fundamental de decisión, y
recorren, con un planteamiento basado en la teoría de los stakeholders las distintas
fases que suelen integrar lo que se denomina un plan de marketing. | |